Sara preparaba su bolsa de viaje para pasar el fin de semana en casa de su madre, tras haberse dado una ducha rápida.
-Que no se me olvide…la carpeta de mis investigaciones del caso “Fénix”. Parezco una detective hablando, o algo así. –Se dijo sonriendo.
Su idea era llevarse aquellas notas, junto con el portátil, por si tenía algún rato para pasar al ordenador el fruto de su arduo trabajo de “rata de archivo”, forma cariñosa, y nada despectiva para ella, con la que calificaba a quien se pasaba horas y horas entre legajos. Tras haber ayudado en aquella exposición sobre el Greco se había centrado, además de en su trabajo habitual en el archivo histórico, en profundizar sobre aquellos dramáticos días del verano de 1492. Simplemente, una mañana, paseando por la judería con Esther…aquella idea le vino a la mente.
El teléfono móvil sonó…eran las 8.30 de la mañana…
-Dime guapa…No tenías que haber llamado…Espero no haberte despertado con el mensaje. –Dijo a su amiga Esther.
-Tranquila, recojo un primer grupo de japoneses a las 9.00 procedente de Madrid, en la puerta Bisagra. El sábado va a ser movidillo.
-Con tú…japonés de calidad…
-Menos cachondeo…Vienen con intérprete por supuesto. ¿Seguro que estás bien? Ayer me dejaste preocupada…Tenías la mirada perdida, y decías cosas raras sobre una niña. ¡Joder Sara! Me asustaste. Y luego tu negativa a que me quedará contigo…Eres…Eres…una mula del Jerte.
-Jajajajaja…Anda boberas…Mira…me duché, tomé un poco de sopa, y me quedé frita en el sofá. No tengo fiebre y he desayunado con normalidad. No te preocupes…Eso sí, cuando te cuente lo que he soñado, vas a partirte el eje.
-No me digas… ¿Otra noche romántica, con Harrison Ford?- Dijo Esther con un tono monótono de resignación.
-Pues no…Fue mucho más fuerte. Tu amiga Sara se convirtió en agente del Mossad…y aquí en Toledo…Soy un Crack. Lara Croft a mi lado es una aficionada…
-Lo tuyo, mi niña, es para mirártelo…Qué bárbaro…En fin, ya me contarás.
-De acuerdo guapa…fue una experiencia muy intensa…-Río abiertamente Sara.
-Ten cuidado. Ve despacio…y llama cuando llegues…¿vale?
-Caray pareces mi madre.
-Tú llama…
-Tranquila guapa. Lo haré…como siempre…Tengo dos madres pesadas…-Volvió a reír.
-Buen viaje…pásalo bien. Un beso.
-Gracias. Que te sea leve el fin de semana…Un besito. –Dijo Sara comprendiendo que para Esther eran días de mucho trabajo, al menos el sábado.
Acabó de preparar su pequeño equipaje, revisó que todo quedaba en orden en casa, las ventanas y los grifos cerrados…
-Ostras…el butano. Ya me dejaba… el calentador…Si es que. – Se dijo.
Cerró la pestañita de la bombona, comprobó que la nevera no quedaba abierta, era tan vieja que había que ayudarla con un empujón para que las gomas quedaran en su sitio, se colgó en un hombro la bolsa de viaje y, en el otro, el portátil con algunas carpetillas dentro, salió de casa y cerró la puerta convenientemente.
-Será inevitable…pon buena cara…Será inevitable…sonríe…Ahí está…
-Buenos días Sr. María…tan temprano…y ya barriendo el portal…-Dijo con cierto tono de resignación, mientras, divertida, pensaba que era clavada a la portera de los tebeos de 13 rue del percebe.
-Hola bonita. ¿Te encuentras mejor? Ayer…parecías echa un guiñapo.
-Algo que me sentaría mal de la comida. Seguro.
La señora María miró a la joven de arriba abajo, mientras ésta bajaba las últimas escaleras. Había dejado de barrer, y la escoba hacía ahora de apoyo para sus manos
-Te vas de viaje…al pueblo quizá…Saluda a tu madre de mi parte. Hace seis meses que no te visita.
-Si, está muy ocupada con la cantina…ya sabe…
-Mucho trabajo en un pueblo casi deshabitado, no tendrá…creo yo…
-Siempre hay cosas que hacer. El huerto, la matanza, los clientes…Ya me entiende.
-No entiendo mucho. Una hija es una hija
-No te jode…lo sabía…y acabaré discutiendo con esta cotilla a primera hora…Qué más le dará si viene o no mi madre a verme. Leñe que tengo 32 años…-Pensaba Sara.
-Vives sola…supongo que una visita más a menudo sería de agradecer.
-Corta por lo sano, y lárgate Sara –Pensó- Que lástima de pistola esa con la que soñé, estaría dormida todo el día.
-Bueno Sra. María, que tenga usted un buen día. Tengo algo de prisa, no quiero encontrarme mucho tráfico en la autovía…Ya sabe…-Dijo esbozando una sonrisa forzada.
-La juventud siempre con prisa. El otro día vi un reportaje sobre los accidentes de tráfico…
-No crea todo lo que le cuentan, Sra. María. –Dijo cortándola descaradamente, y saliendo del portal
-No corras, y ten cuidado. Lo importante es llegar, y luego regresar.
-Diosssssss, no la soporto. Ahora parece un anuncio de la DGT.Me saca de quicio. -Mascullaba
-Adiós, Sra. Maria lo haré. Esté tranquila. Hasta la vista…-Iba contestando a medida que abandonaba el portal, y la portera la seguía con la escoba…
-Cuidado en los adelantamientos, es donde más riesgo hay…
-No caerá una teja…-Seguía la joven mascullando cada vez más alejada.
Finalmente a una treintena de metros del portal Sara se giró para mirar si podía cruzar la avenida…
-¡Acostúmbrate a utilizar los pasos de cebra! Gritó la portera.
-Que he hecho yo para merecer esto…-Dijo Sara, mientras la contestaba con un saludo con la mano ostentoso de despedida.
Finalmente cruzó y se adentró en el barrio de Santa Teresa.
-Me ha costado más dar esquinazo a la puñetera portera que dar el pasaporte a los dos espías de anoche. –Pensó divertida, tras abrir el maletero de su coche para depositar el equipaje y el portátil, apartando una manta oscura con algunas manchas de aceite.
-Cuando llegue a casa…voy a lavarla. Menos mal que la tenía cuando se derramó ese líquido apestoso. Mira que dejar el tapón abierto en el cambio de aceite…Estos del concesionario…
-Hola “Chisbi”. –saludó a su pequeño utilitario, un Ford Fiesta negro, casi nuevo, eso sí, sin ningún cadáver dentro.
Acabo de darme cuenta, felicitando a Yaiza por su próximo aniversario del Blog...que es el mío. jajaja. Hoy hace una año que se publicó la primera entrada en Sombra triste, una versión corta de "La daga envenenada". Gracias por vuestras visitas.





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